jueves, 12 de marzo de 2009

I

Bacteria, amada mía ya nada es igual.
No es por nada que he estado tanto tiempo sin tocarte, ya sabes tu prolongación a la realidad que no son más que teclas…ya no quiero seguir aquí.

Ha pasado algo que mis tentáculos ya no se comportan igual, o ya no quieren lo mismo en verdad no lo tengo muy claro. Pero me aburrí de satisfacer a mis placas e ignorar lo que pasa con lo que llaman sentimientos.
Aparecen en mí deseos de afecto y es raro porque no es poco tiempo el que llevo deseando no tenerlos.

Fue un poco duro comprender que cada uno de mis encuentros bacterianos no hace más que alejarme de lo que estoy comenzando a desear. Prefiero un te quiero vertiginoso, de esos que te hacen sentir que caes bajo tu propia voluntad, que una aclaración de no exclusividad de afecto y/o deseo, enmarcando en mi pared un título de amor liberal.

Comencé a pedir, por ella. Una persona que posea tentáculos tan virtuosos como los de cualquier pulpo bacteriano, pero que se enreden sólo con los míos.
Cambié mi elección de vestir los tentáculos en media noche para ir hasta el imaginario hogar por mis “asuntos que atender”, por dormir sin ropa toda una noche y despertar cuando ya es muy tarde para hacer todo lo que tengo que hacer.


II

Y tal como aparecen de pronto los ingeniosos chistes en cualquier situación, apareció F para llenar mi momento con algo de gratitud.
Como si conociera todo lo que te cuento, hace todo como a mi me gusta, a simple vista claro… no me he impregnado de sus ventosas como para hablar con más propiedad.
Pero no puedo callar que cada facción de su rostro tiene un hermoso término, un precioso comienzo.
Los reflejos violetas recaen en los hermosos ángulos de su rostro…mirando hacia alguna parte, camina suavemente, como se mueve un elegante tentáculo.
Su vos tiene un tono que a instantes mis oídos violentados de vulgaridad no pueden oír, es ahí cuando sonríe hermosamente…dice que la pone nerviosa cuando miro así, pero yo me pierdo en esa actitud de observar, no puedo evitarlo F.

Estábamos bailando en un lugar donde la música que sonaba fuerte, fue compuesta para presionar contra tu cuerpo los tentáculos que desees en ti esa noche. A momentos ella se acercaba más a mí cuerpo que se movía casi a la orden de la bacteria, yo respiraba fuerte donde su ropa no existía para que pudiese sentir lo que había dentro de mí. G que andaba con nosotras se fue a bailar a otro lugar. F acercó su nariz a mi cuello y mis labios arrebataron los de F una y otra vez.

III

Llegamos a dormir a mi casa, y todo el resto de mi historia es algo que no tiene nada que ver contigo, no sabrás lo que pasó porque es primera vez que me sucede.
He decidido que es aquí donde quiero estar ahora, y voy a esperar paciente el momento en que ya habré olvidado lo que es vivir con tentáculos que se mueven a veces sin consultar mi deseo.

lunes, 9 de febrero de 2009

I

Todos los pulpos importantes, al menos de esa ciudad, estaban ahí. Era una noche especial, todos queríamos celebrar y digo todos porque incluso se unieron mis amigos con los de mi hermana, mis viejos amigos viajaron para estar ahí. El amante de mi hermana, el alma de mi ex cuñado volando por ese bacteriano hogar que la entrada era por abajo, pero todo el que llegaba era recibido arriba. El alcohol era en cantidades insanas, la marihuana absolutamente santa, de la más hermosa verde. Mi hermana besaba a su nuevo amor, cerraba los ojos y sentía el cielo desplegarse sobre ella cada vez que R la tocaba con sus labios, pero el olor de su ex rondaba por todo el segundo piso… más que eso, sus risas, ella no quería dejarlo ir. Ella llevaba hasta ahí a su antiguo amor, solo con las pinzas transparentes de la memoria.

Yo, aún no paraba de sufrir por que Trinidad me había dejado, no recibía besos aquella noche, menos pensaba en las risas de ella mientras la luz de un cielo amable entraba por mis pupilas…tampoco estaba segura de estar llevando el recuerdo de ella a ese lugar, aquella noche, ella no estaba ahí, Trinidad se estaba marchando hace semanas, yo la estaba dejando ir mientras pensaba en lo mucho que la necesitaba, y no dejaba de pensar en lo hermosa que era.

…No lo hagas por favor, Trinidad si lo haces no te iré a buscar… ¿cómo? Que lo sabes…después de un tiempo estarás tan lejos de mí que no bastarán los metros para tocarte…

Esa noche no hubo bacteria, todos estaban muy felices, pero en cada uno de mis poros había lamento.

Estaba muy feliz de ver a Renato, Alonso…los amigos de mi hermana que parecían mis amigos…la luna, ella fue lo mejor.

-Ámbar tengo un panorama…vamos?, pasado mañana

-encantada

En ese momento pensé que ella era quien me haría pensar lo necesario en otras cosas, necesitaba dejar de pensar en T, era muy posible que ni ganas de tirarme una dosis de bacteria tuviese, tenía muy claro que el efecto me haría recordar que la más bella historia de amor que había tenido en la vida, hasta el momento, finalizaba. Fue justo ahí cuando recordé que pasado mañana era el cumpleaños de Beatriz, mi mejor amiga.

- no V, ahora que lo pienso tengo compromisos.
Sentí el impulso en ese preciso momento de simplemente hacer vista gorda de mi compromiso y seguir a V, prometía un camino más directo al olvido. Me río de mis propios pensamientos, ¿de qué se trata esto Ámbar?, es Beatriz, claro que no puedo dejar de ir…extraño a mi amiga, quizás a su lado me sentiré mejor.


-mira piénsalo, pero llámame mañana cuando decidas.

La alegría de todos, como siempre, me deprimía. Más aún porque en cada rincón de ese departamento estaba Trinidad, es ella quien fue a elegir mi nuevo hogar junto a mí. Era mi primer año en esa ciudad.

El alcohol hacía lo suyo, el novio de V se encargó de llevar esa noche las buenas anécdotas de un borracho. Las risas no eran por lo mismo de siempre, como suele ser en muchas fiestas, creo que por eso me estaba enamorando de esos nuevos amigos.
Alonso, una vez más demostraba que posiblemente junto a él yo podría ser feliz, pero la historia junto a él sería perfecta si hubiese amor, por lo tanto fue una noche más de mirar sus entrañas, manoseando con palabras sus ojos, estimulando con buena música sus sueños una vez más, cerca de mi indecisa pero verdadera seducción. Sólo son pasos en falso Alonso, mi querido y bello pulpo, es deforme nuestro futuro, sólo continúa, continúa con tu masaje a mi desánimo constante.
Entre risas y tragos, masajes la noche se hizo breve, los amigos de mi hermana se marcharon, justo cuando la psicosis se comenzaba a hacer presente… sentí un poco de ganas de ir abajo a mi habitación por algo de bacteria, pero imaginé a los amigos de mi hermana viendo como yo con mis amigos nos inyectábamos y hasta reí de mis impulsos, me contuve, noté que “mis nuevos amigos” se van a sus hogares cada vez que algo de bacteria comienza a empapar la noche. Me sedujo la idea de acostarme, que el día simplemente terminase, un día más de vida…un día menos en los que me quedan por vivir.

Estaba en mi cama con Alonso, el continuaba tratando de hacer sentir mejor mis sectores lumbares, pero Renato se acercó

-Gato…déjame dormir con mi amiga
-Fue la última vez que él me abrazó y dormí en absoluta paz… cobijada en cariño, extrañaba a mi amigo, sólo que no me había dado cuenta hasta entonces, dormimos escuchando un disco que empezaba “En los brazos de la fiebre”.
Amaneció tan pronto.
II
Abrí mis ojos y recordé que Trinidad ya no estaba.
El maldito alcohol se hizo presente en la mañana, de una manera desagradable, fuimos con Renato a preparar desayuno, luego se marchó con Alonso.
Comencé entonces a pensar que no podría estar un segundo más sola, necesitaba compañía de la mala, de la buena, ese no era el tema. Me enjuicié por necia, era el día, 30 de Junio, es hora de dar gracias por un día como hoy, no solo mi madre estaba de cumpleaños, Beatriz mi única compañera, había nacido un día como éste.
Preparé mis cosas, llamé a V para decirle que finalmente no la acompañaría, me voy a la bacteriana ciudad de Rancagua V, a la fiesta de mi amiga.
- cuídate por favor, nos vemos cuando vuelvas.
- Te quiero mucho, lo pasé muy bien anoche
Llamé a Beatriz, sentí mucha alegría al escuchar su voz…el primer segundo que la escuché una calma imperiosa entró por mi oído y me hizo olvidar todo sentido de pesar, imaginé inmediatamente a “Los muertos de cristo” a todo volumen, mientras yo tragaba alcohol llorando complaciente en los brazos de mi amiga, esa verdadera compañía que con esperanza y amor he cultivado por años. De alguna manera me sentí mejor, ya no importaba tanto que odiaba el momento que vivía, que todo era perfecto a los ojos de todos, el éxito de una prometedora estudiante que pavimentaba en rumbo de los negocios futuros, una mente atiborrada de números y el lenguaje simbólico de las matemáticas. Tampoco me atormentaba haber roto el corazón del mejor novio que tuve, por Trinidad…solo era el comienzo de los desechos amorosos por no poder dejar de pensar en ella, pero no lo sabía aún.

- Beatriz a que hora sales hoy?
- A las 4
- Espérame afuera, tengo un regalito de cumpleaños
- Sabía que ibas a venir
No pude evitar sonreír de una manera desbordante, me agrada que ella me conozca, después de todo soy un vil ser humano que se complace ante comprensión.

Una vez más arriba de un bus. En mis oídos música que aún no compartía con Beatriz, recién la había descubierto, bueno no solo música había descubierto en las tardes de jugo de kiwie y marihuana con Elías, un montón de cosas tenía que contar a mi amiga, la ansiedad se comenzaba a sumar, por algún motivo todo se tornó de alegría en aquel momento, sobre todo porque se me ocurrió convencer a Beatriz que eligiese la misma ciudad que yo para estudiar, tan solo la idea de tener su compañía en mis insípidos días de esta nueva vida, me hizo sentir un gusto sabroso, esperanza creo que se llama.

La primera pisada en la bacteriana ciudad de mi infancia estuvo acompañada de la brisa de helada, esa que hace doler las orejas, la punta de mi nariz.
Las terminaciones mal hechas de las veredas, la basura sin recoger de las plazas de cada manzana hacen del sector norte de la comuna un lugar perfecto para una innecesaria conversación acompañada de un momento grato con viejos amigos, mientras el frío te impide enrollar un porro, un lindo porro. Claro está que si no se trata de hábiles dedos los porros de invierno siempre quedan feos.




Fui a la casa de mi madre, la felicité por su cumpleaños y mientras dejaba la ropa sucia en esa máquina perfecta que a veces quita el ruido en los colores- lamentablemente solo si es de tela- gravaba un disco con mi nueva música para regalar a Beatriz. Las cuatro de la tarde y dejando todo a medias, fui a encontrarme con la extrañada, sonriente y bueno hasta donde recordaba colorida… fui en busca de mi esperanza en ese momento.

Hacía mucho frío, había olor a sur… las chimeneas estaban poniéndose de moda ahora en la zona central, nada me causaba más tristeza que un temprano atardecer, olor a humo, las abuelas que van por sus nietos al colegio con la bolsa género, mientras los niños preguntan que hay para tomar once. Caminé muy rápido, la ansiedad ya era mucha para tan poca energía dentro de mí. El camino se hacía tan corto, es fácil avanzar en mi antigua ciudad.
Llegué al bendito pre universitario y todo el mundo ya estaba en clases, no había nadie fumando afuera de las salas, avancé un poco más y ahí estaba ella, sonriendo y en calma. Su pelo tenía el rastro de muchos colores que seguro habían pasado en algún momento, su bufanda era más grande que lo que ella aprendió en clases esa tarde, era más verde que la marihuana que llevaba para fumar con ella, su mochila tan punky como nuestras borracheras adolescentes, el frío ahí continuaba, dialogando con mis orejas. Nuestro abrazo más largo que nuestro futuro juntas.

Eran muchas las opciones que esperaban por nuestra presencia, “La Riquelme” la elegida.
Ahí estaban otras amigas, no tan importantes para mí, aún así Beatriz quería mucho que estuviesen con ella la noche próxima, invitadas también.
Ahí nos enteramos que no irían, yo me molesté no sé porque, no acostumbro hacerlo pero les recriminé su poca dedicación a cultivar nuestra amistad… los amigos no son para siempre dije, sin tomarle el peso a mis palabras, solo era molestia lo que había en mí. Nada importante, fumamos un lindo porro, mis dedos eran máquinas muy bien manejadas por mi deseo bacteriano reprimido en aquel tiempo.
III

Grabé al fin el disco con música para Beatriz, cuando estuviésemos borrachas quizás lo escucharíamos. C me acompañó esa noche, pero no C “la bacteriana de rulos”, la deseada C… esta vez mi vecino y amigo de toda la vida.
Teníamos que tomar un bus que iba hacia el sur, y en el cruce de Requinoa estaría Beatriz esperándonos, suena mi teléfono es A que quiere irse conmigo y con C.
Cuando nos bajamos del bus, sentí un frío agradable esta vez…sentí ganas de abrazar fuerte a Trinidad y besarla comentando el frío que hace, inmediatamente identifiqué la silueta de Beatriz en la mitad del paso nivel, tenía que cruzar la carretera para darle el abrazo que fuertemente mis órganos comenzaron a exigir. Ella también comenzó a avanzar hacia mí, nos detuvo un abrazo inexplicablemente largo, como si su cumpleaños hubiese sido ese día. El ruido de los autos bajo nosotras nos obligaba a gritar un poco, como siempre tenía cosas que decir

- ¡vamos a fumar caño!
- ¡ya!, tengo el lugar perfecto

Comenzamos a caminar abrazadas, y cuando el silencio llegó lo primero que hice fue tratar de convencerla que su idea de irse a estudiar al sur,tan lejos que nos veríamos dos veces al año máximo, simplemente no podía hacerlo.
Si he pensado en eso, contestó. Comenzó a pronunciar palabras que hicieron surgir lindos pensamientos en mí, imágenes del futuro… de esos que a veces suceden igual pero a veces no ocupan espacio alguno en este mundo.

-tienes toda la noche para decirme, en una de esas cambio mi rumbo al norte. Reímos.

Había más amigos de Beatriz al otro lado de la carretera, sus vecinos, primo, novio. Fuimos a una plaza muy linda, la silueta de álamos se veía hermosa… silueta dibujada por una cliché y mil veces representada por la luz de la luna.
La tierra tenía un olor agradable, a humedad antes de pasto, ese frío que se siente bien. Pensaba en que me gustaría mucho que estuviera Trinidad hablándome de la oscuridad que al final del camino está todo iluminado por la luz de la luna, y cuando fuese en la palabra luna sacaría su lengua para pegar un hermoso porro, que de seguro tendría el olor de sus dedos, y me estiraría de manera muy placentera los músculos faciales.
Miré mis dedos y sentí que ya no necesitaba tanto a T, el porro me quedó hermoso. Decidí hacer otro más porque éramos 8.
Caminamos sobre suelos de textura y olor distinto, no había notado que estábamos lejos de donde partimos esa noche. En la esquina había una camioneta roja, de dos cabinas. El gordo manejaba, encendió las luces y avanzó rápido hacia nosotros con la idea de asustarnos, de un salto salimos de la calle… fue una mala broma. Compramos cigarros, C me aburría diciendo que no se quería ir en esa camioneta, que el tipo ese estaba vendiéndola… es una camioneta ajena, no le conoce las mañanas, vamos en taxi. Me reía de él por la paranoia, culpé su actual carrera de trastornarlo con el peligro… C siempre tiene miedo de que pase algo. Beatriz compró de los cigarros que más me gustan, de esos que Trinidad dice que son perfectos, suficientemente fuertes y suaves pero al mismo tiempo, en una fumada. Sonreía al pensar en su boca.

El gordo les dice a los primos que se habían subido en las cabinas, ya abajo, que las niñas se vayan ahí.
Beatriz suelta una carcajada burlesca.

-que te vienes a hacer el caballero gordo de mierda, nos vamos nosotras atrás. Miré a C y tenía la misma cara de miedo que pone siempre para que yo cambie de opinión. Subí inmediatamente después de Beatriz, primero con el pie izquierdo. El suelo era de una cosa plástica, hecha de una manera que las cosas no se deslizan. Había dos javas de cerveza. Beatriz se ubicó al medio, apoyando la espalda en el respaldo de la segunda cabina. Yo en la esquina a su derecha. Subió el novio y su vecino de toda la vida. Fue muy lindo el viaje a nuestro destino, estábamos en un sector rural, pero bien rural, no había luz eléctrica en muchos metros, la casa siguiente muy lejos de la próxima. El camino estaba en medio de álamos tremendos, la luna muy grande y hermosa. Me comenzó a doler un poco el cuello, lo disparejo del camino, la inclinación hacia atrás que hacía mi cabeza para mirar la luna. Todos íbamos pendientes de ella, de más hermosa e iluminada. Beatriz abrazaba sus piernas, inclinó el rostro tiernamente.

-te voy a echar de menos
-te voy a convencer que no

La música era asquerosa, pero repudiable. Una cosa muy fea a todo volumen, una mierda nazi. El gordo aceleró y me pegué fuerte en mi codo, el movimiento brusco de la camioneta, me sorprendió un poco. Hacia la derecha, hacia la izquierda, yo miré adentro de la cabina y el gordo mientras disfrutaba su música hacía cosas con el volante para asustarnos. Puse la cara de miedo que pone C, y lo miré para compartir mi impresión con él pero miraba atentamente el suelo…

- ¡Beatriz!
- ¡Mamá!

Ellas corrieron a encontrarse y se abrazaron, había una luz muy dura que pegaba en el piso, no entendía por qué…la luz de la luna es tan amable, y blanda. Sonaban unas radios y traté de entender lo que decían porque conocía las palabras pero no entendía que decían.
Muy bruscamente sentí algo muy poderoso en mi espalda y tenía apoyada una mejilla en el asfalto, me paré inmediatamente, me sentí un poco mareada. Comencé a caminar y entendí que había un accidente ahí ante mis ojos. Pedí un cigarro a todos los que estaban ahí, pero nadie me dio uno si no miradas intermitentes, como si fuera una cosa rara, como si estuviese nerviosa, todos me pidieron que me sentara. Las nauseas me derrotaron y el peso del vómito en mi garganta me hizo caer. Me di cuenta de mi mano herida, rasguñada, más grande que lo habitual. Mi vomito era sangre. Sentí ganas de vivir.

- C, no me quiero morir
- Ámbar, escúchame, no tienes que dormir. Hay que mantener el cerebro prendido.¿Te acuerdas donde vamos?, me ves la nariz

Yo respondía a las preguntas de C, pero me comencé a atorar con la sangre, así que C me colocó boca abajo.
Apuraba a C a que llamara pronto que se tenía que apurar. Hasta que volví a sentir esa cosa nuevamente, pero fue la última vez que la vi. A veces la recuerdo, tan agradable. Tuve esperanzas de todo estaría bien.
Escuché una ambulancia a lo lejos. Sonreí y me relajé, recuerdo perfectamente que me sentí en calma.

De una forma muy brusca una luz dura me pegó entre los ojos.

- ¿Me escuchas?, ¿cómo te llamas?
- Ámbar
- Ámbar no te muevas, no te puedes mover, puedes quedar inválida si le pasó algo a tu columna, quieta, yo te voy a ayudar.


XIV

B,

Amada amiga, ¿mucho tiempo no? , pero bueno, eres la única que no reclama a mi sentido de amistad por ese asunto tan poco importante.
Te escribo porque recuerda, es un compromiso esto, y me tienes que leer. Si no me ves al menos me lees.

Hace tiempo no pensaba en todas estas cosas que le conté a una de mis novias.
Sí amiga, aún mis relaciones de amor las tengo solo con mis diarios.
Con Bacteria todo bien, en algún momento pensé que para siempre estaría con Martín pero ya ves. Lo extraño cada vez menos, ahora cuando estoy con él sólo es para manosearnos, nada más.

Alonso sigue siendo un buen amigo, uno de esos buenos. Pero igual a veces no resulta eso de la amistad por tú ya sabes. Ese proyecto un poco rancio en el que dos personas se permiten poseerse entre sí, bueno esa es la razón de que aún no estamos juntos. De todas formas, ese no es el tema.
Trinidad, me dejó nuevamente.

Pero es toda mi culpa, yo la abandoné primero. Me doy cuenta de todo esto muy tarde, ella se fue a otra ciudad.
La necesidad de estar cerca de ella me desborda cada momento que recuerdo que ahora son kilómetros la distancia.
Te extraño…demasiado, a las dos.

Gracias por eso que me enviaste de regalo el otro día. Quien diría que nuestra relación sería así de buena ahora que no existe.

Me despido, fortuna. Te amo

PD: ¿Notaste que Alicia ni aparece en el relato?, es lo hermoso del estúpido mundo de las formas.

domingo, 25 de enero de 2009

e s t o m a g o

I

Las cinco de la tarde y nuevamente me encontraba conociendo un pulpo algo extraño.

Ella…llegó a la cocina con una fruta sobre sus manos. ¡Al fin!, siempre esperé esto…

Y sin ningún pudor ella sacó un tanto violenta sus tentáculos a relucir. Me miró al menos por 4 segundos, fijamente y se me acercó. Beso a la fruta esa y se concentró en su olor otro segundo. Abrió los ojos con un tono brillante, miró hacia el cielo y comenzó a meter sus manos dentro de su pantalón, que era muy holgado, aunque quizás… ella es demasiado delgada. Coloca la fruta entre sus piernas y esta vez abre de los ojos nuevamente, pero no era ya brillantez, era un tentáculo el que envolvía toda su pierna derecha. Las placas de mi trifurcación ardieron, la mandíbula se tensó hasta llegar a sentir la ausencia de hueso bajo mi boca. Luego me dediqué a mirar su casi inexistente materialidad en el espacio”. Su cuerpo era realmente hermoso, incluso como se veían los músculos más pequeños de su mano cuando movía alguna parte de su mente. Se queda quieta y nos mira a mí y a C, y dice: ya… por qué me miran.

C suspira, y dice mirando al suelo mientras seguía manoseando mi pierna…le encantan los plátanos.

Quise pensar que la dosis que me había metido hace un rato, quizás fue mucha, la noche anterior había dormido muy poco… y comida, bueno como casi siempre, no lo tenía muy claro.

II

Estábamos acostadas las tres sobre su alfombra, los rulos de C sobre la punta de los pies de…bueno de ella, se veía exquisitamente bacteriano, ahí a casi un centímetro de mi muñeca izquierda.

Como es habitual en un momento como ese fantaseé casi sin reposo al menos por una hora, escuchando como a través de su boca, manos y risas, el calendario ese… solo era hasta el 2012, sí compañeras –dijo- hasta el 2012.

C me queda mirando y nuestras carcajadas no cesaron, sentí muchas ganas de burlarme de ella, era un mezcla entre su seriedad para con el calendario y un postre de plátano con naranja que me vino a la mente, o una mezcla entre morbo y la imagen en mi retina que ella me había regalado hace algún momento.

Pienso que C hacía lo mismo.

Fuimos interrumpidas por su voz.

-¿tienen bacteria?

Comencé a entender un poco las cosas. C empezó a revisar sus bolsillos, luego su bolso, nada.

Yo fui lo suficientemente ambiciosa con mi placer como para habérmela acabado ya, a esa hora del día.

¿Te gusta eso pregunté? Dije preguntándome en verdad si la conocía realmente, pero mis tentáculos para ese momento ya protestaban un poco.

-no solo que…sería agradable un poco de bacteria, pero si no tienes no importa

Comencé a juzgar mi maldita ambición bacteriana, a veces todo indica que si la consumiera menos, pero la comparto más, estaría mucho menos sola.

Sentí ganas de dormir con C después de una buena dosis

Las ganas de verla a “ella” derrotada por el efecto, me consumieron.

Pero, consigamos. El estómago se me hizo formas extrañas, y dejamos la habitación de ella, mi nueva amiga.

III

Caminamos hasta la avenida principal de esa zona, luego entramos por unas calles, donde no caminaba absolutamente nadie, las casas eran viejas, altas, el olor a madera se sentía por ahí. Ella nos indicaba el camino, ella dijo yo puedo conseguir.

Llegando a una esquina un gato gordo y gris pasó muy cerca de nuestros pies y justo cuando veía hacia las manos de ella que se acercaban al gato un tentáculo de C se acercaba a uno de mis tobillos.

-gato, gracias por venir a saludarnos, cuídate, suerte.

Ella nuevamente me intrigaba un poco.

Por la esquina del frente venía un hombre en moto, era un poco antigua, andaba muy lento. En la esquina aparece otro sujeto con un fierro entre sus manos y golpea en contra de la dirección de la moto. Sentí el tubo,ese golpear carne. Sentí un poco de actividad en mi estómago, pero esta vez con un poco de dolor.

Apretamos un poco el paso en dirección contraria, aproveché la instancia para enredar de varias formas a C, ella decía que nos fuéramos entonces por una dirección.

Un olor asqueroso, más soledad aún incluso menos luz. Ella se detuvo.

-aquí es. Toma su celular y mientras yo comenzaba a impacientarme por llegar, por estar a solas con C, ella dice: estoy afuera, luego cuelga.

IV

El camino de vuelta era casi eterno. No había notado lo mucho que nos habíamos alejado.

Ella se comenzó a quejar, le dolía el estómago. No dejaba de hablar sobre comida.

Faltaban unas cuatro cuadras para llegar a la avenida principal y yo ya anhelaba que nuestro paso se ubicase al menos por ahí, a esa altura, tan cerca del destino.

Ella saludó respetuosamente a los miles de perros callejeros que se nos acercaron.

La ansiedad había tardado en aparecer, pero derrotó mi motivación de calma. Comencé a pedir que nos diéramos prisa.

Ella se quejaba, tan rápido le dolía más.

Yo no aguantaba más y cuando a momentos ella se detenía para descansar un poco, cuando el dolor protestaba, yo arrebata a besos a mi bacteriana compañera de tentáculos en su cabeza, rodeando un rostro de frente pronunciada, ojos risueños hermosa sonrisa. Un excitante adorno en el tentáculo que salía de su boca, y cada vez que tocaba mis labios con el, yo sentía la forma de su metálico adorno en las palmas de mis manos.

Me siento tremendamente bien cuando ella me aprieta contra sus ventosas, hemos llegado, ahí en la esquina está la casa de C.

Ella pide que la esperemos, por favor, que solo compra unas cervezas y sale.

Mientras ella esperaba en la fila para pagar se cae al suelo gritando, ¡me duele, me duele mucho!, apretaba su estómago, tenía sus ojos cerrados, agitaba las piernas.

C apretó con fuerza una de mis piernas, luego corrimos a mi casa. No importa la bacteria, deseo que C me ahogue en bacterias.



sábado, 24 de enero de 2009

a d i o s


I

“Pensándolo bien jamás pensé que pensaría así
dibujaste sobre mi todos tus amores y temores
yo solamente respondí a los tenues rayos de luna que te dibujaban
horas días semanas y la claridad no llegaba
esperar mas ya no puedo olvido en mi conciencia
conciencia de no volver
realmente esa noche en ti jamás volvió a amanecer….

La más tenebrosa imagen de mi retina aún no existía hasta ese momento, abrí mis ojos y estaba ella… la misma de los dolores estomacales, la misma que dice “poder conseguir bacteria” de otra manera que no sea conmigo.

Estaban todas las luces del departamento apagadas, pero la luz de tres velas en su habitación era suficiente para ver su misterioso gesto al leer a Rimbaud, deteniéndose para mirarme mientras dormía.

Sentí extrañeza y una suerte de intriga por la acción de ella, nuevamente no entendía que mierda estaba haciendo.

La observé detenidamente, llevaba puesta muy poca ropa, y mientras manoseaba mis pies con sus nuevos tentáculos, al menos para mí, notó mi insolente observación. Comenzó a desnudarse, yo inmóvil, algo dormida, no entendía muy bien lo que estaba sucediendo, hasta donde sabía esta mujer no quería absolutamente nada con mujeres, menos como una como yo.

Tomó un lápiz labial y comenzó a tirar rayas sobre su brazo izquierdo, continuó con su estómago.

Yo pensaba en que justamente los días anteriores había notado que quizás ella quería succionar la bacteria que hay en mis ventosas, llevaba tres noches durmiendo en su cama y justo cuando empecé a pensar en las intenciones de ella, notaba que era tan poco importante para mí que comenzaba por sentir mi cansancio y dormía en cosa de segundos. Era un pulpo tan poco interesante para, sin embargo, ahí estaba, convenciéndome de que estaba dormida, para disfrutar entonces del deseo ajeno y luego al despertar hacer como que nada hubiese pasado.

II


Se acercó lo más que pudo a mi cuerpo, tanto que los tentáculos estuvieron demás en ese momento, hubiese bastado un indigno cuerpo sin forma, para poder disfrutar realmente de sus entrañas como ella quería que yo hiciera.

No fue tan agradable en ese momento, tengo muchos reparos de cómo ella me besaba.

De pronto me encontraba ahí entre su cuerpo y las sábanas juzgando en vez de disfrutando de el nuevo sabor que a mis labios llegaban una bacteriana noche como esa.

Ella me desvestía, yo no tenía ninguna prisa, estaba incluso no muy motivada con el evento, tenía más ganas de dormir que de manosear su cuerpo, que hasta ese momento no había apreciado realmente.

Estar sin ropa me hizo despertar un poco, cogí el lápiz labial que estaba junto a mis piernas, rallé su cara, su sonrisa se hizo evidente entonces.

Ella comenzó a escuchar mis deseos y sus besos no hicieron más que agradarme ese momento, mis placas aún no se movían pero mis ganas de penetrar cada uno de mis tentáculos ya me estaba invadiendo.

Me entregué a la vertiginosa lucha entre la ansiedad y la calma, despacio que no desaparezca aún el momento de ahogarla en bacterias.

Se unieron las risas de placer, el gemido espontáneo, el silencio inevitable.

Fueron horas de tacto bacterianoide, acordes sabrosos, mitigados por la forma de nuestros cuerpos.



III


Las velas dejaron de existir, una alarma en la calle comenzó a sonar, llegaron las otras personas que viven en el departamento.

Ella rápidamente se levantó de la cama y comenzó a vestirse, mientras me decía que le gustaron mucho las fotografías que le tomé.

Comencé a sentir frío, me vestí y solo quería salir a caminar.

Sonó mi teléfono, Gaspar morirá en pocas horas, aún puedo llegar hasta su casa y dar un paseo en bote, quizás si permito que me inyecte en la espalda podrá volver cada vez que quiera enredarse con mis extremidades.

La maleta estaba a los pies de la cama, ella les decía a las personas que llegaron si acaso lo traían, que era mejor ponerlo inmediatamente en el refrigerador. Pasado un par de horas se comenzaría a descomponer si no.

Cerré la maleta y ella me pregunta con viveza

-por qué?

-Porque me vuelven loca los pulpos.



Adios Gaspar

domingo, 4 de enero de 2009

o r e j a



Fue mi oreja esta vez.
Nunca, me habían manoseado la oreja, era un ógano que hasta el momento no había identificado como un potencial punto erógeno de bacteria.

I

Estaba en la casa Máximo, nuestra dosis mañanera, la quiropráxia necesaria...sólo faltaba satisfacer a mis tentáculos. Pensé en ella, la mal sana J. ¿Por qué no?, recuerdo sus besos como algo agradable. Recuerdo su olor como algo apetecible. Su forma como algo perturbador. Su tono de voz como algo provocador. Nuestra conversación como algo bizarro. Su persona como algo bacterianoide, tipo sexual.

Fui hasta su casa y justo cuando una gota de sudor se desprendió de mi cuello para caer por mi espalda como algo insinuador a nivel sensorial...un lento escalofrío... ella se asoma por una ventana del segundo piso y dice:
- un momento por favor.

Llevaba puesta poca ropa, era algo así como un pijama.
Se quejaba de la resaca, decía haber llegado sin poder abrir la puerta y cosas que no retuve, me mantenía epsectante a cada uno de sus movimientos, más que a sus palabras.
En su casa todo lucía bien, limpio, ordenado, me daban enormes ganas de quedarme ahí un buen rato.

Comencé a escuchar los movimientos de alguien en el segundo piso.
Me desepcioné un poco, los planes que tenía no uncluían a otra persona. Apenas pregunté ella se rió de mi paranoia, porque arriba no había absolutamente nadie.

-ven, te invito a la cama...risas...

II

Todo fue sutil, despacio.
Insinué cosas que sabían se harían realidad. Sin absolutamente ningún movimiento en falso, llegué a estar bajo su cuerpo.
El ritmo de las caricias era agradable... era acorde a lo que hacíamos, ver una mala película. Había una conversación de nuestra aparte, de pronto silencio.
Estuve varios minutos dudando un poco de mi próxima insinuación. Hasta que no aguante más. El Titanio que en forma de placas que cargo en mi cuerpo, comenzó a agitarse. Mi calma simplemente dejó de sobrepasar mi exitación.

Le pedí que se acercara, que tocara mi espalda, yo acariciaba su tentáculo visible. Nuestras respiraciones entonces se comenzaron a conjugar.
La temperatura en esa habitación mal sana, comenzó a apoderarse del espacio.
Comenzó a lamer mi espalda. Yo aprete su mano y me voltié para besarla, tenía ganas de morder uno de sus labios.

Comprendí de que se trataba todo... entendí el alza de temperatura, mi grandilocuente placer, la ininterrumpida vibración de mi útero trifurcado.
Eran muchos, tenía más tentáculos que yo.

III

Cuando la respiración se apaciguó un poco, cuando notaba cuanto sudor nuestro había entonces en esa bacteriana cama de tres plazas, fue mi oreja por donde descubrí una nueva manera de persuación bacteriana.

Era mi oreja esta vez.
El pulpo que más de alguna vez desprecié, ahí estaba haciendome bacteria misma de su lengua.


viernes, 2 de enero de 2009

c

I

Cuando conocí a C sólo tenía espacio en mis sueños inconscientes para ella, en ese momento yo estaba con Trinidad, entre otras cosas existía amor en aquel momento.
Pero desde el primer instante en que la vi, sentí deseos imperiosos de enredarme entre su cabello, besar sus perfectos labios, mirar su rostro mientras gritara... porque simplemente la bacteria la obligase a hacerlo.

C pertenecía a un pulpo opaco, sin sabor alguno en sus escamas, sin fluido bacteriano en toda su anatomía. No pocas veces me pregunté qué haría ese ser poco atractivo para tener a su lado a una persona tan deliciosamente tentacular como C...nunca entendí.

Recuerdo que no le gustaba que me acercara a C, a momentos lo hacía solo para disfrutar su rostro áspero y celoso, demacrado, las drogas de mal gusto tenían acabdo aquél cuerpo y mente. Nada tenía sentido en ese momento. Yo sólo tenía vida para Trinidad, C sólo vivía para aquel ser repudiablemente humano.
Pero el tiempo pasó, y yo no estoy con Trinidad. Ella no tiene dueño ahora.

II

Tuve una tarde tediosa con el pulpo que quiero. No puedemos separarnosl si estamos un poco peliadas, si hay cosas que aún no hemos conversado y que posiblemente nos reconciliarán. Escuchar sus temores una y otra vez, pero siempre disfrasados de algún otro tema que me haga decir algo que le de el valor suficiente para compartir cosas conmigo. Me gustaría que solo bastaran un par de besos, unas cuantas caricias...orgasmos en cantidades voluptuosas, para poder entendernos.

Me cansa también eso del sexo envuelto en amor, tener que practicar "la calma", una comunicación tímida durante un largo tiempo, hasta que sus tentáculos posean iniciativa propia y me toquen como ella lo esté deseando en ese momento. De lo contrario puede ser visto hasta como una falta de respeto, el deseo supremo que domine mis articulaciones tentaculares.

Pero creo que al fin la conversación tediosa pasó, fuimos por una cerveza, y yo simplemente fui honesta como acostumbro ser. Dejé en claro a "mi amor" que yo no me ando con monogamias proyectables . Todo quedó felizmente claro.

...mi útero mutante comenzó a exigir vibración bacteriana, la trifurcación necesita una dosis atenuante de dolor sicosexual. El amor amenaza mis noches de bacteria, ataca la relación inconsciente entre mis tentáculos y la operación de mis cuellos uterinos. Pienso en C. Disfruto de sus tentaculosos cabellos en mi mente. Siento su olor. Mis placas pulsan, mis ventosas secretan deseo, un poco de morbo... de ese que me traslada a la visualización de un orgasmo violento y deshinibido. No tardo ni tres segundos en tomar mi teléfono, escribir para ella.
"Saludos crespita". Saboreo las imágenes del momento, siento un poco de escalofríos al pensar en ella.

-Me voy a la casa, tengo cosas que hacer.
-¿acompañame donde voy?
-no tengo ganas, caminemos...te voy a dejar

No habían pasado más de 20 minutos, mi telefono comenzó a vibrar igual que las ventosas de mi espalda.
"Ámbar juntemonos, en Bellavista...ahí donde tú sabes. Pero ahora,¿ puede ser?"
-voy para alla, un beso

Un rostro de una manera tan simple puede reemplazar un ¿quien era?, cuando hay amor de por medio... Me anticipo a las preguntas.
Era una amiga, que no veo hace mucho tiempo.


III

Después de beber un trago que no es de mi total agrado, pero la situación pide a gritos una embriaguez bacteriana, mal sana, inducida.
C, no para de resfregar su tentáculo en mis piernas, no deja de mirar mis labios, yo no dejo de imaginar cómo será estar con ella, gritar en su oído, apretar su espalda, morder su perfecta boca.

Decido entonces sacar la bacteria que tenía guardada para entonces, con el fin de sorprenderla y hacer nuestra noche más larga...nuestro preámbulo más intenso...toca mis manos con su suave tentaculo mayor, sonríe...luego golpea mi mano y la dosis de bacteria cae al piso, se rompe en una fracción de segundo...

C acaricia el vidrio roto con su tentáculo libre, sangra, luego lame su extremidad. Disfruta el sabor de su sangre. Yo siento escalofríos, mi cuerpo recibe descargas eléctricas.

Me avalanzo sobre ella...quiero que su alma y mente se arrebaten en bacterias.
Llevaba un par de horas en su cama, ya había perdido la cuenta....

domingo, 28 de diciembre de 2008

d a n z a b a c t e r i a n a

I

Un sábado por la tarde, vil en extremo. Nada Justificar a ambos ladosparecía prometedor, nada era desmotivante. El calor era demasiado, tanto que mis ventosas se quejaban un poco, las escamas comenzaban a ponerse tensas, todo me comenzó a desagradar.

No lo dudé un segundo y comencé a preparar una voluptuosa dosis de bacteria para aquella tarde que dejó de amenazar mi comodidad tan pronto comencé a sentir la vibración de mi placa mandibular, la trifurcación de mi útero comenzó a pulsar bacteria y yo recién había comenzado a inyectarme la dosis. No alcancé a terminar la dosis cuando mi teléfono comienza a sonar. Era Kazi vendría por mí en cualquier momento, estaba cerca y quizás sería buena idea unas cervezas. Por un momento lo dudé, nunca termina bien mi cuerpo cuando hago esa mezcla, pero en ese mismo instante noté como mis tentáculos se comenzaron a mover.

“Tengo ganas de bailar”.

Kazi estaba con J, la novia que tenía en esos años… cuando nos hicimos amigas.

Debo reconocer que nunca miro los ojos de J porque su presencia siempre me ha provocado algo de desconfianza, pero ya era tarde. La bacteria en mi sangre, estímulos en cada tentáculo, recuerdos…nunca olvidaré que la primera vez que besé a Trinidad fue en la casa de J.


II

Eran más las latas vacías.

Kazi no paraba de quejarse sobre el amor, probablemente yo no lo hacía nada de mal. J solo nos decía que por algo estábamos en la situación que estábamos… Kazi me sorprendió al invitarnos una dosis bacteriana que no me vino nada de mal, pero desde ese momento en mi mente dejaron de hacerse presente las buenas intenciones.

-Tengo ganas de bailar, deberíamos hacer algo

-vamos a “tentacle rape”, Ámbar nosotras te invitamos

-podría ser… pero hoy es con invitación, porque cambiaron los dueños y lo re inauguran

Yo solo quería estar en un lugar con la música insanamente fuerte, humo y un montón de pulpos solo con ganas enredarse. No voy a negar que cierta vanidad absurda, me impidió durante un largo tiempo a ir a lugares como ese, la pretenciosa idea de: “no quiero que me etiqueten”, porque claro siempre existe la posibilidad de encontrarse con alguien que me conoce o quizás solo sabe algo de mí, pero ignora que poseo tentáculos, que me gustan los pulpos, que soy una mujer bacteriana.

Justo cuando digo, quizás es mejor idea irme a la casa…leer y luego comenzar a ver una película, luego comenzar a disfrutar que me quedo dormida, el teléfono de J comenzó a sonar.

-¿cómo estás?, bien aquí planeando la noche… ¿enserio?, guárdame tres inmediatamente. Voy con Kazy y con Ámbar.

Listo muchachas, así de simple.


III

Estábamos aún afuera del lugar, esperando a los amigos de J. Yo había guardado una dosis de las buenas para aquel momento, porque conozco muy bien ese momento.

Kazy no paraba de repetir que estaba muy tocada, el alcohol había hecho lo suyo y la bacteria…

Apareció la novia de Kazy, que hasta ese momento estaban peleadas, asunto que tuvo muchos matices a lo largo de la noche… pero Cz es la novia de mi amiga, claramente se unió a nuestro grupo.

Lo que rápidamente provocó que yo bailara toda la noche con J.

Yo solo tenía ganas de bailar…

La música era cada vez mejor, los pulpos eran cada vez más, todos desprendiendo bacterias sin parar de bailar.

De un momento a otro sin tener muy claro precisamente cuando fue, Kazy se acerca a mi oído y me dice: cuidado con esos tentáculos…los conozco

Ahí estaba, la absurda marca de territorio sexual de mi amiga. No hice más que reír y seguir bailando. Pero de pronto comencé a tener un interés mal sano en la observación de Kazy, y noté el enorme interés de J en mis tentáculos…me acerqué más y comencé a hacerlo todo como a mí me gustaría que lo hiciera un pulpo que quiero para mí, disfruté sin parar durante todo el resto de la noche un cuerpo ajeno, que no necesariamente me interesaba.


IV

Al salir del recinto, la noche ya había acabado su turno. Fuimos por los últimos tragos cruzando la calle de enfrente. Estábamos en eso cuándo Kazy desapareció con Cz, los tentáculos de J estában en mis tobillos…